Mi trabajo de prevención en Migjorn

Mi trabajo abarca tanto el embarazo como la crianza, entendemos que ambos pertenecen a una continuidad.

Embarazo, parto y crianza son etapas de un mismo proceso, que se reafirma desde el contacto, con la presencia y la actitud de disponibilidad y seguridad. Así se construyen los lazos afectivos que vinculan el sistema familiar y unen al bebé con su madre y su padre.

En este camino de desarrollo y crecimiento vemos cómo todas las dinámicas de separación entre el bebé y su madre se dan de manera paulatina, progresiva, permitiendo alcanzar la madurez y la autonomía necesarias para poder ir alejándose sin estrés ni inseguridad.

Información y sensibilización son herramientas necesarias para que la pareja embarazada gane confianza en sí misma. Para que recuperen un saber natural que les pertenece y entiendan, conecten y activen sus propios recursos y habilidades, que son los que les van a orientar y a ayudar tanto en el embarazo y en el parto como en la crianza de sus hijos e hijas. Conectar con el poder de la vida, de la expresión, de las pulsiones, de nuestras responsabilidades y derechos. Conectar con el enorme placer y creatividad de ser padres y madres, de acompañar la vida en sus inicios.

Es precioso ver como las madres llegan con tanta vida reflejada en sus rostros ilusionados y los padres orgullosos de este nuevo momento en sus vidas. Aunque también vienen con la inseguridad frente a lo desconocido, no saber qué hacer y cómo hacer en el parto y cuando nazcan sus bebés. Poco a poco van tomando contacto con emociones, temores, ilusiones, hasta encontrar la sensación de ser cada vez más capaces. Empiezan a ver lo sorprendente que es poder facilitar este camino hacia la vida.

También vamos viendo lo difícil que es, muchas veces, acompañar, dado que nuestros patrones son un poco rígidos y antiguos, y que los miedos a veces nos invaden.

Por eso el reto es no intentar colocarnos ese “disfraz” de madres y padres perfectos, sino ocuparnos del rol de madres y padres reales. Lo que necesitan los niños y las niñas, ¡es lo que somos de verdad!

A partir de escuchar a nuestros pequeños-as podemos saber qué es  lo que necesitan, entender su expresión, su búsqueda de descarga, de contacto, de placer,… Y así posibilitaremos una base de seguridad, que en los tres primeros años se está formando desde el contacto y el vínculo con su madre y su padre. A través de esta base segura, irán buscando las “cosas del mundo”, en cada fase se diferencia este contacto con el mundo. Es decir, desde el contacto y el vínculo con su primer campo de relación, la madre, se va creando la seguridad para conquistar la autonomía. A partir de vivir la dependencia, se podrá estar preparado para experimentar la independencia. Nuestra cultura precipita la separación, está mal visto respetar las necesidades auténticas de los niños y de las niñas. Se suelen saltar etapas y consecuentemente se presentan hechos como la inseguridad, el sentimiento de no tener, la hiperactividad para no conectar con lo que falta, etc.

Si podemos respetar su ritmo y su necesidad auténtica, progresivamente irán desplazando, ampliando sus intereses de la familia a lo social, aunque los padres todavía sean el factor transitorio. Llega un momento donde tienen la necesidad de encontrarse con sus iguales cuando sienten que el campo familiar se queda pequeño para ellos…

Si podemos prever algunos procesos, estaremos atentos a si hay dificultades en el campo social, y conociendo este factor, vamos a trabajar la paciencia y mayor disponibilidad de las personas que les acompañan. Por esto es interesante ver como se da el proceso desde los niños y las niñas y no desde la necesidad adulta, aunque muchas veces hay que equilibrar los dos factores.

Los grupos de embarazo y crianza hacen mucha falta en esta sociedad actual: espacios para compartir, espacios para crear red, apoyos, amistades y no sólo formaciones. Es precioso cuando un grupo se autogestiona y se siente autónomo. Siento como si fuera un niño que ya no necesita padres…

Me gustaría agradecer a todos y a todas quienes han venido, vienen y vendrán a los grupos conmigo. En cada grupo nace algo nuevo, algo se trasforma desde la experiencia, desde el contacto con lo vivo, con el movimiento natural que los rige.

Estoy muy agradecida de hacer este trabajo compartiendo con tantas personas que vienen a Migjorn, ya que desde el encuentro siempre nace algo nuevo y bonito.

Juliana Vieira Martínez

Parir, néixer i créixer