¡Gracias Ana!

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Ana, nuestra tercera hija, ha venido a enseñarnos muchas cosas. Murió durante su gestación, cuando contaba 25 semanas. Esa mañana me levanté con el pálpito de que algo iba mal, me parecía que durante la noche no había notado sus movimientos, y ella se movía continuamente.

Su parto no tuvo nada que ver con el de sus dos hermanas, fue mucho más doloroso en todos los sentidos. Tengo que dar las gracias a Migjorn, a mi pareja, a nuestras hijas, la familia, los amigos, a todos…, los consejos de Montse y Àngels y nuestra propia responsabilidad que nos hicieron andar por el mejor camino, para que Ana fuese recibida y despedida como se merecía: con un parto en casa como recibimiento, íntimo esta vez, y con sus hermanas, sus padres y unos amigos muy queridos como despedida. Pero sólo nos despedimos de su cuerpo físico, su energía se ha quedado entre nosotros y todos hablamos de ella muy a menudo y con mucho cariño.

No sólo nos ha enseñado a nosotros sino que ha venido a enseñar a todo el que quiera aprender que hay otra manera de entender y tratar la muerte, que no hay que esconderlo a los niños, por no hacerlos sufrir. Las tres niñas que asistieron hicieron un dibujo, para enterrarlo con ella, y en todos aparecía un camino. Aprendimos que hay que hablar de ello para que la herida sane, aunque el recuerdo del dolor vivido sea intenso.

¡Gracias Ana!

Isabel Peña

Parir, néixer i créixer

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